No sé si será tu risa contagiosa,
la sensual caricia de tu abrazo tanguero,
el ritmo de tu baile o tu cadencia,
o sólo sea la primavera, lo que me embriaga.
Quizás sea tu mirada chispeante,
el timbre de tu voz y tus palabras,
o el calor de tus manos sabias
que descubren mi cuerpo, y lo agasajan.
Tal vez sea tanta soledad acumulada
del tiempo transcurrido entre fantasmas,
o sea la nueva mujer que en mi renace
como una mariposa alucinada.
No lo sé aún, pero lo intuyo,
Está cerca de mí, y lo respiro,
el perfume fatal que me intoxica
y colma de ilusión mi fantasía.
(texto original: 5/11/2008)
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario