domingo, 26 de septiembre de 2021

MI PRIMER LIBRO

TANGO AMORES Y OTRAS YERBAS


TANGO, AMORES Y OTRAS YERBAS

Crónicas de una bailarina en el Viejo Mundo

En 1997, por primera vez, teniendo el tango en su cuerpo y en el alma, Patricia Segovia emprendió un viaje inimaginable al Viejo Mundo para hacer realidad sus sueños de bailarina. Pero como suele suceder a veces, sus planes se fueron al demonio (¿o al paraíso?) y su viaje se transformó en una aventura extraordinaria. 

Patricia nos abre su corazón y se desnuda para relatar sus crónicas de viajera solitaria, con su sensibilidad de mujer artista y su espíritu libre y apasionado.

TANGO, AMORES Y OTRAS YERBAS


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TANGO, AMORES Y OTRAS YERBAS

domingo, 24 de noviembre de 2019

Rap Tango Boliviano | Patricia Segovia | No al Golpe en Bolivia!


Rap (tango) Boliviano

 

Escuchando a Fito por la radio

me puse a escribir un rap boliviano

porque soy rebelde como una roquera

y en mis venas fluye ¡sangre de tanguera!

 

Porque tengo oídos trasandinos

y escucho el dolor de mis vecinos

hermanos y hermanas de mi tierra

¡La Pachamama en pie de guerra!

 

Entre un corte y una quebrada

se abre la grieta que nos separa

y allí se sumergen los gorilas

a confabular sus “fachorías”

 

Te hago un gancho y te doy una patada

para que despiertes de tu amodorrada

y alzando tus puños en este abrazo

le digas "No al odio y al rechazo”

 

Fuera yanqui con tu abuso

de Latinoamérica eres intruso

Basta de alimentar tu ego!

Piantá de aquí con ese fuego!

 

Con el brazo en alto te repudio

cipayo de mierda en este enturbio

vete lejos a tu patria ajena

con tus sicarios y con tus hienas

 

Harta de esos tipos hipócritas

que prohíben ciertas drogas

pero van al kiosco de la esquina

a comprar su maldita nicotina

 

Y se ofenden si les dicen en sus caras

como roban al indio con sus patrañas

mientras llenan sus panzas cochinas

y brindan con champan y cocaína

 

 

Estribillo

 

Yo te abrazo hermano boliviano

y te estrecho fuerte en este tango

bailemos con total algarabía

transformando el dolor… en alegría.

 

 

Y yirando como un taxi loco

en una parada te dibujo el ocho

Vayamos a cortar las avenidas

desbaratando todas sus mentiras!

 

Porque unidos somos una fuerza

en la que se vislumbra la esperanza

de una tierra rica de riquezas

y más linda aún llenas las panzas

 

Soñemos con futuros perfectos

Sin olvidar jamás a nuestros muertos

aquellos héroes de la historia

que dejaron la vida con justa gloria

 

Nunca te olvides mi querido chango

por lo que lucha el género humano

La libertad es cosa seria

que no nos condenen a la miseria

 

Y saquemos de una vez a los malditos

que no vuelvan mas con sucios ritos

de discriminación y de codicia

con Memoria, Verdad y con Justicia!

 

Porque Libres y Vivas Nos Queremos

por la Patria Grande lucharemos

junto a mi hermano y compatriota

con los dos dedos en V de la Victoria

 

Llegando al final con variaciones

suenan palos, gritos y percusiones

resistamos el compás que se acelera

hacia la libertad que no es quimera

 

Y bailando feliz en el altiplano

Latinoamérica te tiendo mi mano

y así finaliza nuestro fandango

a ritmo de rap pero en un tango

 

 

Estribillo

Yo te abrazo hermano americano

y te estrecho fuerte en este llanto

bailemos con total algarabía

sintiendo el latido… en esta vida


jueves, 28 de febrero de 2019

El Paraíso del isleño


Dedicado a mi querido hermano, Marcelo. 
Siempre en mi memoria y en mi corazón.

Así era tu casa en primavera:
¡El mismo Paraíso sobre la tierra!
Rodeado de color y de armonías
supiste disfrutar de tu hedonía.

Amabas tu jardín, la gata y la siesta, 
los lirios, las rosas y las hortensias. 
Y así transcurrías tus días tranquilo, 
tu rutina al sol, el cantar de las aves y del río. 

Y en un dulce sueño de verano
te sorprendió la muerte ¡querido hermano! 
Dejándonos sin tu alegría... 
Te fuiste feliz, como querías. 


Tu hermana, Patricia


 texto original 26-2-19

jueves, 28 de enero de 2010

Amor puro (Pure Love)


Un amor así nunca lo viví... Y mirá que viví muchas cosas en mi vida!... Sin embargo, esta es la primera vez que conozco a alguien tan joven, tan especial, con quien tengo una aventura de una noche, o dos, y que esa aventura se transforma en un gran Amor en la distancia. Que va creciendo cada día como una plantita, con una conexión tan intensa y romántica, a pesar de los kilómetros que nos separan... (Un Amor mediático, suena hasta frío... Pero sólo nosotros sabemos de su calidez y su dulzura)
Un Amor tan lleno de deseo e ilusiones, increíblemente maravilloso, con todo ese cariño desbordante y toda la sensualidad y el erotismo que jamás le ofrecí a nadie. Porque sacás todo de mi, me desnudás hasta el alma... Con tu amor, me devolvés la belleza que tenía olvidada... Y no sólo mi cuerpo se siente homenajeado, ¡mi espíritu se renueva! La larva se transforma en mariposa ¡Y vuelo! Y vuelvo a ver con ojos inocentes. Y me das tu pureza y mi Amor se purifica, absolutamente... Un Amor casi sin historia, con pocos recuerdos, pero con un futuro inminente y apasionado. Y con unas ganas locas de verte, de besarte y tenerte en mis brazos... ¡Por siempre!

(Texto original: 08/12/2009)

Esperanza (time after time)

La suerte está echada. No hay pausa. No se puede parar el reloj del tiempo que desintegra las horas inexorablemente. Nada se puede hacer para detenerlo. Es casi un suplicio. Y sabiendo de su finitud absoluta, la vida se empecina en continuar, y surgen las preguntas: ¿Para qué? ¿Con qué objetivo? Y la conciencia, sabiendo de su propio existir, busca encontrar o inventar respuestas para todo, en el sentido más amplio. Utiliza la inteligencia, aprende de los libros, estudia la historia, busca en la filosofía, en las ciencias, la política, la religión... Y encuentra todo tipo de conjeturas, hipótesis, pero no respuestas. Porque no hay respuestas ni conocimiento cierto ni infalible. Hay promedios y creencias, teorías y refutaciones, mitos y suposiciones, pero no verdades puras, sólo especulaciones. Y así la vida se torna una incertidumbre... Y aparecen los miedos y las dudas. Pero también hay valentía y hay dicha. Y entre ambos polos, un mar de posibilidades. Y en el medio, el espítitu humano, tan frágil y tan fuerte al mismo tiempo. Es tan sutil la línea divisoria que a veces es difícil precisar en dónde termina el llanto y cuándo comienza la alegría.
Los sentimientos se apoderan del alma y la mente trata de razonarlos, de entenderlos, en vano... Y nada puede hacer para evitarlo. Ayer, una pérdida inundaba el pecho de tristeza; y hoy, un nuevo encuentro, como una ráfaga de luz, ilumina la oscuridad y hace al corazón latir con fuerza. Y la vida cobra otra vez un nuevo sentido.
Porque todo lo que vive sabe, en lo profundo de su ser, que el Sol aún sigue brillando aunque sólo podamos ver una oscura e insondable noche estrellada. Un universo misterioso y eterno... Una mágica y maravillosa existencia.

(Texto original: 17/07/2006 - Adaptación: 28/01/2010)

jueves, 23 de julio de 2009

Desilusión

Lejos está la realidad del mítico ideal de la pareja perfecta. No sólo en el baile, como en la vida, lo que esperamos de los demás siempre es en vano. La confianza se pone a prueba, y a la corta o a la larga, todo se cae de maduro. Justo lo que no quería ver... Pero ahí estaba.
La actitud de la gente es un gran acertijo, lástima que cuando uno lo devela ya sea demasiado tarde, aunque no para lágrimas.
Hoy estoy casi sin esperanzas, triste, mustia, como una rosa de invierno esperando la ventisca que haga caer este último pétalo seco. Como la garúa, anticipando lo que vendrá, pero aún no llega, sólo se presume por su constante caída suave y lenta, pero confiada en su humedad...
No poder evitar el dolor es como querer evitar la risa. Es un impulso involuntario, un gesto del alma que te inunda y te rebalsa justo cuando la última minúscula esperanza comienza a desaparecer. Ya casi ni se ve, apenas un puntito blanco allá lejos, en la penumbra de la realidad, allí donde los sueños se terminan, allí a donde nadie quiere llegar...
¿Por qué tantas ilusiones en una sola semilla? ¿Por qué tantos sueños volcados al olvido? ¿Qué inocencia tan grande inunda mi mente antes de lanzarme al abismo de la locura?

(Texto original: 13/07/2006 - Adaptación: 10/10/2008)

viernes, 7 de noviembre de 2008

El abrazo justo

No nos engañemos... Porque si bien nos une la danza y el ansia del tango, él es hombre y yo mujer, y ambos estamos metidos en este baile que jugamos “inocentemente” y que pretende no mezclarse, pero que inevitablemente convive en la esencia misma del tango. Porque cuando la intensidad de la música se une a una coreografía casi perfecta y nuestros corazones laten al unísono, la respiración se acelera y se confunde el aliento, las miradas se cruzan fugazmente y el brillo de las pupilas destellan reflejos de emoción, de aprobación, de felicidad... En esos instantes, eternos y sutiles, una ráfaga de amor inunda las almas, y sentimos ganas de abrazarnos y de besarnos... Y con el último compás del tango, explotan de éxtasis los corazones y una especie de paz y gratitud nos invade de repente, poniendo fin a la danza, y abriendo una nueva oportunidad de encontrar, una vez más, un abrazo cada vez más preciso. Un abrazo intuitivo y sensible, que me guíe y me contenga; que me sostenga y nos equilibre. Un abrazo que me permita ser y soñar; que me colme y nos satisfaga. Un abrazo que me de confianza y libertad.
El abrazo justo en el tango, es el mismo que anhelo para el amor.

(Texto original: 13/07/2006 - Adaptación: 10/10/2008)

El conquistador


Estaba sola. Sola, pero acostumbrada. Hacía como cinco años que no estaba en pareja y que no encontraba un hombre a quien amar y que la amara, o al menos, a un hombre que quisiera compartir con ella algo más que sólo un momento en la cama. Sexo, en realidad, no era lo que buscaba. Claro que era importante para ella, sabía de sus necesidades de mujer, de hembra, de su ardiente deseo a flor de piel y tan insatisfecho desde hacía tanto tiempo, porque a decir verdad, con ninguno de los hombres con quienes se venía cruzando en los últimos años había tenido un sexo que valga la pena recordar. Por el contrario, le habían dejado un vacío tan grande y se había sentido tan poca cosa, que cada día que transcurría se convencía más aún de sus necesidades más profundas. Sí, el sexo era necesario, definitivamente, pero en esta etapa de su vida, no era lo fundamental. Tenía la mente abrumada de tanta soledad, el corazón herido, por cierto, aunque abierto y dispuesto a dar. Sentía que ahora necesitaba de otra cosa: ella necesitaba un amor. Un verdadero amor. Un amor tan grande como nunca se había atrevido a imaginar. Un gran amor: esto era lo que ella tanto deseaba.
Aquella tarde de domingo caminaba por Retiro, en dirección a la parada del 70, y al llegar, vio a un singular hombre, parado justo bajo el cartel indicador. Lo miró como al pasar, haciendo un fugaz paneo de su cabeza a sus pies, y lo que más le llamó la atención fue ese rostro de rasgos fuertes, de belleza exótica, con aire de otras tierras. Vestía una camisa blanca que resaltaba su tez morena, un jean clarito, zapatillas rojas y un suéter de hilo beige cruzado del hombro a la cintura. Rápidamente ella desvió su mirada para disimular su atención y giró dándole la espalda para ver si venia el colectivo. Pero él se le acercó sin prisa, y sin dudar le preguntó si esperaba el 70, y ella, asintió. Decidido a acercarse más aún, al subir al colectivo se sentó junto a ella, previo pedirle su consentimiento, y luego de cruzar algunas miradas curiosas y preguntas al azar, el diálogo quedo abiertamente establecido.
Desde esas primeras palabras, ella se percató de que era un hombre elemental, con un lenguaje sencillo, perteneciente a otra cultura. Era una persona muy diferente a ella y al tipo de hombres con los cuales acostumbraba a tratar. Sin embargo, esta primera impresión no le hizo perder interés, por el contrario, le resultaba simpático y agradable. El curioso hombre no paraba de hablar y de sonreír, de preguntar y de favorecer cualquiera de sus respuestas y por supuesto de galantear. Tenía la mirada más dulce que ella hubiera conocido. De repente, le pareció simplemente, encantador.
Mientras él le hablaba, ella no podía dejar de mirarlo, fascinada: este hombre tenía algo especial, una especie de magnetismo, tal vez fuera su gracia, o simplemente fueran sus diferencias lo que más le atraía. No había detalle que se le pasara por alto: su piel chocolate; su cabellera oscura, espesa y ondulada; sus ojos almendrados y profundos, que remitían a un pasado ancestral indígena y místico; sus labios carnosos y tentadores; su risa fácil y sus dientes blancos. Por momentos intentaba disimular la fuerte atracción de sus pupilas que se fijaban en su boca, en esas dos ínfimas pecas que adornaban el labio superior, moviéndose al ritmo de sus palabras. Deseaba besarlo. ¡Sí! ¡Deseaba tanto saborear esos labios! Nunca antes le había pasado algo parecido con un extraño. Y de repente, él tomó su mano. Ella sintió su calor y la aspereza de esa piel callosa marcada por el trabajo duro, y la soltó de golpe, en un acto reflejo de vergüenza condicionada, más que como una decisión a conciencia; pero el hombre, volvió a insistir, aludiendo que se trataba de un simple gesto de cariño, y ella que tanto lo necesitaba, la aceptó. Y al tomarla se relajó y pudo disfrutar de su cálido contacto durante el resto del viaje. Y de esta manera, se gestaba una primera confianza.

El colectivo llegó a destino y el viaje se había hecho más corto de lo usual. Ambos descendieron y él se ofreció a acompañarla hasta la puerta de su casa, donde intercambiaron celulares y él le pidió de volver a verla más tarde para compartir una pizza. Ella dudó un instante y le propuso pensarlo. Pero antes de despedirse, él se le acercó hasta dejarla acorralada contra la puerta, y sin tocarla, lentamente, fue acercando su rostro al de ella hasta quedar sus bocas enfrentadas. Ella ni pestañeó, automáticamente cerró sus ojos, dispuesta de dejar que esos labios tan ansiados, la besaran. Fue un beso suave, superficial, pero infinitamente dulce, un beso de prueba, un beso con signo de pregunta: ¿Te gustó? ¿Querés otro? Y no hizo falta la respuesta. Ella rodeó su cuello con sus brazos, él la tomo por la cintura y se estrecharon en un beso más profundo, lleno de deseo y de aprobación. Fue el beso más maravilloso que su boca había recibido en incalculable tiempo. En realidad, ya no recordaba los anteriores, el sabor de este beso y el olor de su piel lo habían colmado todo, hasta su memoria. La sonrisa final y la mirada feliz fue la señal de que todo estaba perfecto. Sin embargo, ella aún no había dicho que sí.

Entró a su casa radiante y dichosa, aún le temblaban las piernas de la emoción, se sentía totalmente confundida, llena de dudas y preguntas: ¿Cómo había podido besar a ese extraño que acababa de conocer hacía una hora en la parada del colectivo? ¿Estaba tan desesperada? Porque oportunidades no le faltaban. Entonces ¿Qué le había ocurrido? ¿Qué clase de hombre había logrado atravesar la fortaleza de su corazón? ¿Sería acaso un hechicero que habría empleado su magia para seducirla? No tenía respuestas. Y mientras se bañaba, no podía dejar de pensar en ese peculiar sujeto, ni de sentir aún en sus labios el sabor de ese beso de fuego. Estaba claro que le había gustado y mucho, pero sentía cierto recelo, aunque no era real, era más bien esa desconfianza que se aprende de pequeños: “no confíes en extraños”. Sin embargo, muy en el fondo de su corazón, sabía que este hombre era bueno. No era un saber racional, era sólo su intuición, o tal vez fuera ese sexto sentido que dicen que tienen las mujeres. Claro que eso también podía fallar...

Pero hoy, él era su conquistador, y por fin había llegado.


(Texto original: 02/10/2006 - Adaptación: 19/09/2008)

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Tango fantasía

No sé si será tu risa contagiosa,
la sensual caricia de tu abrazo tanguero,
el ritmo de tu baile o tu cadencia,
o sólo sea la primavera, lo que me embriaga.

Quizás sea tu mirada chispeante,
el timbre de tu voz y tus palabras,
o el calor de tus manos sabias
que descubren mi cuerpo, y lo agasajan.

Tal vez sea tanta soledad acumulada
del tiempo transcurrido entre fantasmas,
o sea la nueva mujer que en mi renace
como una mariposa alucinada.

No lo sé aún, pero lo intuyo,
Está cerca de mí, y lo respiro,
el perfume fatal que me intoxica
y colma de ilusión mi fantasía.


(texto original: 5/11/2008)